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Córdoba es una ciudad de Andalucía, España, capital de la provincia homónima, situada en una depresión a orillas del Guadalquivir y al pie de Sierra Morena.
Hoy es una ciudad de moderado tamaño, sin embargo, el casco antiguo contiene impresionantes recuerdos arquitectónicos de cuando Córdoba fue la próspera capital del Califato de Córdoba, que gobernó casi toda la península Ibérica. Según los testimonios arqueológicos parece ser que la ciudad llegó a contar con alrededor de medio millón de habitantes allá por el siglo X, siendo la ciudad más grande, culta y opulenta de todo el mundo. Si bien los cronistas del siglo X, de forma exagerada llegaron a decir que la ciudad contaba con alrededor de un millón de habitantes.
Las mezquitas, las bibliotecas, los baños y los zocos, abundaron en la ciudad, gestándose las bases del renacimiento europeo. Estamos hablando de una ciudad en la que, mientras Europa se sumergía en la oscuridad, en ella afloraba la luz de las letras y las ciencias, contando la ciudad con alcantarillado e iluminación durante la época de mayor esplendor califal. Su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984. Es candidata a la capitalidad cultural europea para el año 2016.
Córdoba ha sido el lugar de nacimientos de tres grandes filósofos: el estoico romano Séneca, el musulmán Averroes y el judío Maimónides. También nacieron en Córdoba el precursor de la aeronáutica Abás Ibn Firnas, los poetas Lucano, Juan de Mena y Luis de Góngora.
Su emplazamiento a orillas del río Guadalquivir y su fácil acceso a los recursos mineros de Sierra Morena (carbón, plomo, zinc) responde al porqué de sus tempranos asentamientos humanos.
La ciudad se encuentra en una depresión del valle del Guadalquivir. De Este a Oeste es atravesada por el río formando varios meandros. Al Norte se encuentra Sierra Morena, hasta cuya cima llegan los límites del término municipal.
Tiene un clima mediterráneo continentalizado, con influencias atlánticas. Los inviernos son suaves, aunque con algunas heladas y los veranos muy calurosos, con importantes oscilaciones térmicas diarias y temperaturas máximas que son las más altas de Europa, sobrepasándose todos los años los 40°C en varias ocasiones. Aunque las mínimas son más frescas, la temperatura media es superior a los 27°C en julio y agosto (las más altas de España y de Europa junto a Sevilla).
Las precipitaciones se concentran en los meses más fríos, debido a la citada influencia atlántica, ya que se producen por la entrada de borrascas desde el oeste, situación que se da más en el periodo de diciembre a febrero, y presenta una fuerte sequía estival, típica de los climas mediterráneos. Las lluvias anuales superan de media los 500 mm, aunque hay una importante irregularidad interanual.
Dada la situación estratégica de la ciudad de Córdoba, la gastronomía cordobesa se nutre principalmente de productos del campo y de su vega, así como de la Sierra, de donde viene su cabaña ganadera, así como de la parte sur, de su aceite de oliva. La conjunción de todos estos ingredientes, todos ellos de primera calidad, hacen de la cocina cordobesa, una cocina de guisos y estofados.
Por otra parte existe en la gastronomía cordobesa signos de influencia musulmana como el uso de las especies (orégano, hierbabuena, estragón), o la utilización de alimentos introducidos por los árabes, como el arroz, la espinaca o la naranja amarga.
Platos típicos de Córdoba son el Rabo de toro, el Salmorejo, el Flamenquín, el Perol, las Manos de cerdo a la cordobesa, el Pastel cordobés y las Tapas, acompañados con algunos de los magníficos vinos de la provincia como el vino fino y blanco de Montilla-Moriles y el vino dulce Pedro Ximénez.
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