
Parece que fue fundado por la orden benedictina a comienzos del siglo VI, aunque hasta el siglo X no hay documentos fidedignos que hablen del monasterio. Tuvo en el XVI un aula de Teología donde enseñó el Padre Feijoó. En 1835 los benedictinos abandonaron el monasterio, que ocupa desde 1890 la orden mercedaria.
La iglesia tiene una fachada barroca del XVII con las figuras de San Juan Bautista y, a los lados, las de Santiago y San Andrés. En el interior tiene un bonito retablo de Bernardo de Cabrera y un sepulcro del siglo VI de Santa Taramunda. El claustro del monasterio, con fuente barroca, es del siglo XVI.