He pasado este verano por ese bonito pueblo y he visitado el monasterio de la Oliva bonita muestra del arte cisterciense. Bonito monasterio, bonito pueblo. A la hora de poder comer deja mucho que desear: comimos en un bar, con restaurante anexo, cercano al desvio del monasterio (no habia o no encontramos otro) en el que el menu especial (dicho sea de paso era el único que ofrecían) era bastante caro (¿asalto?) Hay que cuidar un poco lo que se tiene pues caso contrario el visitante se aleja. La información se transmite boca-oido. Es una pena que no pueda recomendar comer en Carcastillo. Y no sólo de arte y arquitectura se vive A quien corresponda. Saludos