A los pies del manto rocoso de Alfabía, apéndice esencial de la columna vertebral de la sierra de Tramontana, se encuentra y pervive un pueblito singular y encantador.
Bunyola es uno de aquellos lugares que siempre solemos encontrar en las postales idílicas de Mallorca. Enteramente construido en los desniveles de la falda de la montaña, nos sorprende con sus callejuelas empedradas que serpentean entre casitas de mare y puertas de roble, las cuales parecen embriagarnos con su esencia salvaje al pasar frente a ellas.
De las pequeñas ventanas cuelgan masetas con flores multicolores, especialmente reforzadas por las primaveras suaves y aromáticas que invaden todo el poblado. Desde esas diminutas ventanas también se divisa la madre sierra en todo su esplendor, que nos eclipsa con el verde salvaje de la savia que recorre sus venas...para seguir leyendo: http://carlosfabiangames.blogspot.com/2011_04_01_archive.html
Para mí es un pueblo msrsvilloso montañoso la gente es muy alegre familiar en él se está perfectamente,yo nací allí no vivo allí por circunstancias de la vida pero no hay día que no me acuerde de él y la infancia y juventud que viví si pudiera fundaría un convento en es castellet y bajaría cada día a misa y estaría con todas aquellas personas tan buenas que van todos los días a misa.amo a mi querida Bunyola