
En la historia de Coín hay que resaltar las figuras de los obispos de Málaga que, atraídos por el clima, la abundancia de agua y la fertilidad de sus tierras, eligieron la localidad como lugar de descanso, a la vez que dejaron su huella mediante la cesión de las principales fuentes del municipio, que son un elemento característico de la villa, así como el Palacio Episcopal.
Bernardo Manrique fue el que construyó este edificio a mediados del siglo XVI.Juan Eulate y Santa Cruz (XVIII) costeó las fuentes de las plazas Alta (actual Alameda) y Baja (Bermúdez de la Rubia) -esta última ha desaparecido-, la del Palacio Episcopal -también desaparecida-, la de la plaza de Santa María -que inicialmente estaba ubicada en el convento de las monjas de la Encarnación- y la de la ermita de la Fuensanta.