
Erigida en el siglo XVI sobre el lugar de un antiguo castillo medieval, una de cuyas torres se aprovechó como campanario. Es templo de tres naves separadas por arcos apuntados; una vistosa bóveda estrellada, propia del gótico tardío, cubre la capilla mayor, que ostenta un retablo neogótico de la posguerra. El aspecto interior que ofrece hoy el templo responde a la restauración llevada a cabo en los años sesenta. A los pies luce una bella portada renacentista, con ingreso de medio punto flanqueado por columnas acanaladas y rematado por labores barrocas. Muestra la parroquia en un expositor su platería, de entre la que destaca una hermosa custodia dieciochesca de Bernabé García de los Reyes.