
El nombre nos habla de la vejez de sus casas, situadas en pleno bosque, antes de transformarse en aldea. Una antiguedad que Cela, sin que justifique su afirmación relacionada con la España musulmana. Nosotros, en cambio, la utilizamos para comprender lo arraigado de las formas contructivas de carácter popular; por eso, al pasear hoy por sus calles, se pueden encontrar bellos rincones y perspectivas que son insólitas para el hombre de la gran ciudad acostumbrado a trazados racionales, esquemas que se repiten, pero no a encontrarse con un dinamismo interno en las casas y a la disimetría.