
Esta villa dispuso de un castillo musulmán, citado en las crónicas de la época.
Uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, es El Castillo-Mirador de Benidorm.
Situado en la gran roca que divide las dos playas se asentaba la fortaleza que servía de defensa ante las incursiones de piratas argelinos y berberiscos, en los siglos XIV, XV y XVI.
Posteriormente el Castillo fue abandonado, quedando en la actualidad sólo algunos restos de las murallas, que permanecen yaciendo sobre las rocas del mirador, conocido también como balcón del Mediterráneo.