
En el ficticio límite geográfico entre Vizcaya y Álava tiene su asiento uno de los más impresionantes monumentos naturales del País Vasco. Allí, el Nervión, a fuerza de paciencia y milenios, ha conseguido horadar en plena roca parte de su leyenda, con la que nada más nacer se arropará y ya no dejará hasta su desembocadura