
En la parroquia de Armentón, y no lejos de la iglesia románica de Monteagudo, se halla uno de los principales pazos de esta zona: el de Anzobre, que fue en sus orígenes propiedad de los Suárez de Figueroa, descendientes de los primeros Figueroa, de la Torre de Figueroa en Abegondo, que liberaron a sus hermanas del legendario Peito Burdel a que estaban sometidas por los moros.
Una señora de este linaje unió por matrimonio el dominio de Anzobre con un Cisneros, por lo que durante mucho tiempo sonó este apellido entre los dueños del pazo. Este Cisneros a su vez, y también por enlace matrimonial, lo unió a los Puga de Ourense.
El pazo, bien conservado y actualmente habitado, conserva unos grandes escudos con los blasones de todas las familias que estuvieron ligadas a su dominio. Llama la atención el que aparece en la fachada de la capilla con el escudo de los Cisneros.