Fuimos con la idea de un año más, seguramente de transición. Somos un grupo de amigos, en este caso 7 parejas, con sus respectivos hijos, en nuestro caso 15. Todos los veranos viajamos a un lugar de la geografía española, normalmente cualquier lugar del norte es nuestro destino. Sin embargo, este año, decidimos “aterrizar” nuestros coches en Pozaldez. La casa generaba buenas sensaciones, su carácter rústico, típico de casona señorial de la zona, también su ubicación; cerca de ciudades como Salamanca, Medina del Campo, Tordesillas, la Villa del libro (Urueña), Rueda, centro de denominación de origen de un gran vino, coincidente con la de Ribera del Duero, ambas dignas de degustar acompañadas por una buena carne y un buen trozo de pan. Lo bien cierto, y lejos de querer alargarme, es que, a pesar de una época calurosa como es Agosto, conocimos una zona llena de girasoles, viñedos y maíz. ¿De la casa? ¡Visitadla!; la comida casera, el alojamiento limpio y cuidado hasta el último detalle, tanto de conservación de lo tradicional (incluida la bodega) como de las nuevas instalaciones, las personas que ayudaban en el servicio muy amables y respetuosas, el perro tranquilo y juguetón a la vez, los dueños… una sorpresa, nos dio la sensación que disfrutaban con su tarea, y os puedo asegurar que es cierto, nos sirvieron hasta en el último detalle y correspondieron a todas nuestras peticiones. Supongo que su objeto será ganar dinero con la casa o negocio, pero nuestro sentir es que, nos fuimos y dejamos unas personas que acogen a sus clientes con total armonía y cordialidad. Hasta la despedida fue agradable con el recuerdo que se llevaron nuestros hijos. Un abrazo fuerte a todos, en especial a Begoña y Gerardo desde Torrent (Valencia)Fecha de estancia: 03/ago/2010