Recomendaría este hotel para aquellos que quieren desconectar de la rutina y darse un respiro o aquellos que desean celebrar algo especial.
No me defraudó el haber visto en la página web de hotel las fotos de las habitaciones, jardín, terraza etc... plasma lo q en realidad ves cuando llegas ahí.
El mejor momento fue cuando nos pudimos relajar tomando una botella de vino en las tumbonas del jardín con vistas a la 'serra de tramuntana' sin más ruidos q la propia naturaleza, sé que suena cursi, pero es la verdad.
Tienes libertad para poder estar disfrutando del hotel, ya que hay 8 habitaciones, y poca gente alojada, por lo que te sientes como en tu casa, esta es la filosofía del hotel y a mi parecer lo consigue.