Bastante recomendable, Creo que repetiría la visita. La fórmula del "fin de semana perfecto" (la denominación no es lo más afortunado de la oferta), permite disfrutar a un precio muy asequible, de un auténtico lujo de estancia y de entorno. A destacar la arquitectura del hotel, el trato del personal -siempre atentos y amables- y la tranquilidad y calma del ambiente. En temporada alta, supongo que será otra cosa, pero fuera de ella, es un regalo. Desentona el hecho de que en la oferta tan sólo te incluyen una copa de vino en las comidas -que sí van incluidas-, algo que resulta realmente ridículo en ese contexto: resulta un toque mezquino impropio de quienes te reciben con una botella de cava. Ello no empaña una gratísima impresión global. Volveremos