El culto a esta Santa, patrona de la localidad, se remonta al siglo XV. Este día festivo se ha instituido recientemente, pero no por ello tiene para el briviescano menos importancia.
En el Santuario de Santa Casilda se conservan innumerables muestras de gratitud por los milagros que se la atribuyen. Cuentan las crónicas que era hija del gobernador de Toledo, y que, afectada por una enfermedad incurable, había oído hablar de los efectos curativos de los lagos de San Vicente. Viajó hasta aquí y, convertida al cristianismo, se ordenó y sus milagros extendieron rápidamente la fama del lugar como sitio de devoción.
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