
Durante la Semana Santa, en la que fuera capital de la Lusitania imperial, en la Emérita romana, las tardes, las noches y las madrugadas, acogen el recuerdo de la Pasión de Cristo, teniendo como escenario sus calles y su patrimonio histórico.
Sus habitantes llevan en procesión las bellas imágenes de los templos y así, en su itinerario penitencial, pasan por monumentos y testigos de otras épocas históricas: teatro, anfiteatro, templos, puentes, arcos, que contribuyen con su estética intemporal a enaltecer sobremanera la siempre respetuosa escena de hombres y mujeres en devota penitencia.
La madrugada emeritense se viste de silencios para recoger con respeto promesas, penitencias y sentimientos.
Vía crucis entre antorchas e historia, procesiones entre estrellas, nazarenos con velas encendidas y costaleros que cumplen promesas en su salida de ida y vuelta.
También te puede interesar:
Merida,
Casas rurales Merida