Se trata de una fiesta en la que los mozos cantan coplas por las casas de las aldeas, en alabanza a la primavera, a cambio de algún obsequio. Se cantan en la última noche del mes de febrero, recibiendo así con su saludo al mes de la primavera, en los primeros albores de la amanecida. A las doce de la noche es el momento en que los mozos cantan el primer verso del romance "Marzo florido, seas bienvenido". Los mozos se detienen en cada una de las casas y preguntan antes de empezar "¿cantamos o rezamos?" por si en alguna de ellas se está de luto.
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