
No es una romería, pero lo parece por el rosario de gentes que de uno y otro de la frontera se acercan cada 13 de julio hasta la muga 262.
Allí, en la Piedra de San Martín, en pleno paso pirenaico entre Francia y Navarra, se celebra desde tiempo inmemorial (1375) un ancestral rito: la entrega por el Val de Baretous (Bearn) al Valle de Roncal del tributo de tres sacas sin tacha, de dos años e igual dentaje y pelaje, después de renovar el tratado de paz y nombrar los guardas de las facerías de Ernaz y Larra.
Hace muchísimo tiempo que la ceremonia dejó de tener carácter de tributo para convertirse en una fiesta de hermandad entre valles vecinos.
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