En este día despúes de la misa todos los vecinos de Caniles se retiran a comer y descansar porque por la tarde hay que robar el santo.
La procesión sale de la iglesia con el pendón a la cabeza, y ya estan al acecho varios grupos de amigos dispuesto a robarlo. Cuando llega el momento se lanza al ataque recibiendo todo tipo de palos, estacazos, de los cuales algunas veces salen echos polvo.
El grupo que consigue robar el pendón, sale posteriormente en procesión con la imagen del santo, la polvora usada para los fuegos artificiales corre por cuenta del grupo entrante.
Esta curiosa tradición data del siglo XVIII, y esta basada en el robo del cuerpo del santo. Los ladrones que han robado el pendón serán los encargados de preparar la fiesta el año siguiente.
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