
Cuenta la leyenda que un labrador encontró un día, trabajando los campos, una imágen de San Blas. El hallazgo tuvo lugar entre los pueblos de Almonacid y Puebla de Almenara y ambas localidades reclamaron el santo. Como ninguna quería ceder, resolvieron colocarlo sobre un borrico y ver para donde lo llevaba éste. El animal se dirigió hacia Almonacid y desde aquel momento, San Blas fue su patrón.
Dicen los de almonacid que el hecho de que lleven cencerros está relacionado con la Purificación de María. La Virgen habría tenido que acudir al templo a purificarse, y para que no pasara vergüenza, los pastores hicieron sonar sus cencerros durante el trayecto.
La víspera de la fiesta, el día 1 d efebrero, sobre las ocho de la tarde, se junta toda la Endiablada delante de la casa del Alcalde con intención de pedirle permiso para comenzar la encerrada.
La fiesta propiamente dicha se celebra el día 2. De madrugada, los participantes se reúnen ante la casa del "Diablo Mayor" y salen para recorrer las calles en dos filas paralelas, encabezadas por este, que es el único que lleva traje rojo. Este día los "diablos" llevan puesto el llamado "gorro de la Virgen", que tiene pegada delante una estampa de la Candelaria.
Luego, a mediodía, todo el pueblo acompaña en procesión a la Virgen y los diablos saltan ante ella, repitiendo sus saltos dentro de la iglesia para que suenen bien los cencerros.
Los trajes que en un principio debieron ser confeccionados con cortinas viejas, se han cambiado por otros más sofisticados. Ahora los diablos visten todos igual, una especie de pijama en colores vivos en telas estampadas y un gorro hecho con tiras de papel adornados con flores, también de papel. En la mano una porra rematada por una carátula, y en la espalda, cencerros sujetos con correajes que varían de tamaño según la edad. La Endiablada está formada unicamente por varones, desde niños hasta algunos ancianos que pasan de los ochenta años.
En la tarde del día 2, tambien en la iglesia, se finge lavar la cara del santo con anis y se le seca. El motivo, al parecer, es por que el labrador de la leyenda que se lo encontró, que debía ser bastante borrachín, le limpió la cara con anís cuando se lo encontró en el campo. Al día siguiente, que es San Blas, todo se repite de nuevo, pero los participantes sustituyen el gorro de papel por una mitra de color rojo y van de casa en casa recogiendo donativos.
La cofradía tiene otras obligaciones, como la de acompañar a los hermanos al cementerio cuando uno de ellos muere. Almonacid es un pueblo de emigrantes, pero todos regresan esos dias para la fiesta. También en los últimos años se han recuperado antiguas danzas en honor a la Virgen, en las que intervienen ocho danzantes, un palillero y un jefe de danzantes. Curiosamente el patrón de la fiesta no es la Virgen, sino San Miguel que se celebra en Septiembre.
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