Jaleos de Sant Joan | Fiesta en Ciudadela | Fiestas de Menorca

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Jaleos de Sant Joan

Jaleos de Sant Joan Cada año tienen lugar las fiestas de Sant Joan, en las cuales se celebra la llegada del verano, la noche más corta del año y el cambio de solsticio. En Ciudadela de Menorca, ésta celebración está enraizada en la tradición. Los habitantes de Ciudadela pasan el año entero preparándose para la llegada de Sant Joan en la que todos participan. Gran cantidad de visitantes de todas partes acuden en estas fechas para unirse a la fiesta, contagiados por el espíritu de la misma. Las gentes llenan las calles en ese ambiente festivo, refrescando sus gargantas con gin con limonada para tolerar mejor el calor. El "Hombre del Cordero" es quien - el domingo anterior a San Joan- da inicio a la fiesta, recorriendo las calles de Ciudadela con un cordero sobre los hombros, acompañado de una multitud que le aclama entusiasta. Es en la vispera de Sant Joan, el día 23, cuando cerca del mediodía hacen su aparición los "caixers" montados en sus caballos, a los que han preparado durante todo el año para este día. Son gente de Ciudadela: payeses, solteros, casados, el capellán, el señor, alrededor de un centenar de jinetes. Recorren la ciudad a caballo todo el día sin apenas descansar, haciendo dar saltos a sus caballos para regocijo del público que celebra cada una de estas destrezas en todas las calles y plazas por donde ellos pasan. El punto culminante de la fiesta se produce en este dìa por la tarde, en la Plaza del Borne. Los "caixers" entran en la Plaza, dando paso por último al Caixer Señor, que -abriéndose paso al galope entre la gente- se dirige al centro de la Plaza. Entonces, la banda de música comienza a tocar, mientras los caballos ejecutan sus saltos al son de la música. Por la tarde del día de Sant Joan, casi sin haber descansado, los "caixers", sus caballos y también todo el público se concentra en el Pla del Port donde se celebran los juegos en los que queda demostrada la gran habilidad de los jinetes, por ejemplo, ensartando anillas con sus lanzas mientras galopan en parejas en medio de la multitud. Es prácticamente inevitable dejarse contagiar por esta fiesta en la cual todo el mundo participa. Tras dos días consecutivos de fiesta y diversión y agotados por la falta de sueño y los efectos del gin con limonada, los participantes viven el momento en que el toque de fabiol da por concluída la fiesta con gran emoción. Al día siguiente todo el mundo se retira a descansar, dejando vacías las calles de Ciudadela. Ciertamente, el lugar más apropiado para recuperar fuerzas es la playa. En la imagen vemos una de ellas, la de Cavallería.

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