Como pueblo ibérico, Castellonovo guarda en sus tradiciones casi como un culto, su pasión por el Toro, y es sin duda una de las tradiciones que más arraigada y profunda vive este pueblo. Dos veces al año las gentes, sobre todo los mozos, tienen una cita con el riesgo y la diversión. Como preludio a la gran semana de Agosto, el día de San Antonio o San Antón como dicen por aquí, el 17 de Enero, después de los actos religiosos dedicados al Santo, las calles se convierten en improvisados alberos y las carreras de la gente joven abren el festejo que más tradición y gente atrae, el toro embolao. Atado por los cuernos con una larga cuerda, es llevado hasta un pilar en el centro de la plaza donde expertos colocan sobre la cabeza del astado un artilugio donde está rematado por dos bolas confeccionadas a expreso por manos artesanas, formadas de grasa y pez, que una vez colocadas se prenden fuego, y aquí comienza el reto, la emoción, el rito, la valentía, la locura, la tradición, el culto, el desafío, el encuentro entre el hombre y la bestia...y siempre como parte de la cultura mediterránea, el Fuego...la emoción está servida...mientras el peligro se supere y hombre y fiera se respeten pueden ser un espectáculo digno de ver...es como si mientras el toro corre enarbolando en sus defensas el fuego...parará el tiempo y nos encontráramos inmersos en medio de aquellas culturas que nos precedieron hace miles de años.
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