
Un poco de historia:
Si la fiesta del Carnaval se pierde en la noche de los tiempos, es lógico que Cadiz, la ciudad más antigua del continente europeo, con más de tres mil años de antigüedad, tenga todas las cartas para ofrecernos el auténtico espíritu carnavalesco.
Por Cadiz han pasado todas las civilizaciones del mundo. La Tacita de Plata, fundada por los fenicios para comerciar con los Tartessos, que después fué griega, púnica, romana, visigoda, musulmana y cristiana, ha sabido conservar el tarro de las esencias, y celebra como nadie la fiesta de las fiestas.
Los Carnavales de Cadiz son algo sagrado. Ni siquiera se suspendieron en sus momentos más críticos, como cuando estaba sitiada por los ejércitos de Napoleón. Las tropas del emperador no pudieron entrar en Cadiz y bien que lo recuerda el tanguillo carnavalesco: "Con las bombas que tiran los fanfarrones, se hacen las gaditanas tirabuzones".
Lo que veremos y oiremos.
Visualmente la fiesta es un homenaje a la imaginación, los disfraces más divertidos nos pueden asaltar a la vuelta de la esquina, disfraces que no se encuentran en una tienda al uso, sino que son confeccionados con arte, creatividad y los materiales más insólitos.
Esta demostración del ingenio gaditano se complementa con la gracia y la ironía de las agrupaciones musicales y sus letrillas alusivas.
Cuatro modalidades de agrupaciones existen en el carnaval gaditano: Coros, Comparsas, Chirigotas y Cuartetos. El coro es un conjunto de voces de entre veinte y cuarenta componentes, acompañados por instrumentos de cuerda.
El disfraz y las letrillas de sus coplas giran en torno a una puesta en escena, alusiva a la actualidad.
La comparsa es una agrupación compuesta por unas quince personas, acompañadas de bombo, tambor y guitarras. No destaca por la guasa y el esperpento, sino que por el contrario, cantan lo más lírico, emotivo y poético de la fiesta.
La chirigota está la forman unas doce personas y en sus tipos y letrillas, encarna la variante cómica, satírica y procaz del Carnaval.
El cuarteto es una formación de tres a cinco personas. Su acompañamiento musical es mínimo, pito-caña y palos. Por el contrario, su puesta en escena y sus coplas son las que destilan más mordacidad.
Hay dos carnavales en el Carnaval de Cadiz, uno es el formado por las agrupacioes oficiales, que tras la fase eliminatoria, con actuaciones en el Teatro Falla, interpretan su repertorio en tablaos instalados en las plazas, así como en hoteles y restaurantes. Y luego están Los Ilegales. Son chirigotas y cuartetos que han renunciado a participar en el concurso oficial de agrupaciones, por eso se llaman así.
Están formados por un grupo de amigos, que participan a su aire. Las letrillas de los ilegales son las más divertidas, subversivas y escatológicas.
Recorren el mapa ciudadano del carnaval, principalmente en el Barrio de la Viña, el corazón urbano de la fiesta, actuando cuando reunen un corrillo de curiosos a su alrededor, y son los que dan mayor colorido, personalidad y atractivo a los carnavales gaditanos.