Quien va se viene con ganas de repetir. Mi marido y yo aterrizamos allí “por casualidades de la vida” con un grupo de amigos y desde el minuto 1 de nuestra llegada no se nos borró la sonrisa de la cara. Conocer a María Jesús y disfrutar de sus atenciones era la guinda del pastel…pastel compuesto por una infinidad de ingredientes. En principio la casa….¿cómo decir algo que la defina y que no sea muy repetitivo?....difícil porque como todo el mundo comenta no le falta detalle, está cuidada al máximo, confortable, acogedora, con todo lo imprescindible y no imprescindible, las habitaciones, las zonas comunes…de verdad…TODO!. Lo único que me da pena es que fuéramos sin los peques y no pudiesen disfrutar del maravilloso “cuarto de juegos” que Mª Jesús tiene preparado para los enanos de la casa….. pero bueno, mis peques ya me han hecho prometerles que les llevaré y ¡así será!. El entorno da muchas alternativas. Puedes disfrutar de la casa, sus alrededores, PEÑA MORA, a unos cuántos pasos de la casa y donde se contemplan unos atardeceres de los que te dejan con la boca abierta.El primer día, cuando llegamos, cansados de toda la semana, la primera dosis de energía nos la transmitió la anfitriona y la casa, y a continuación la cenita en el bar de la plaza…. Un caldito de los que te hacen recuperar el sentido, además de tapas y raciones…todo exquisito. Como colofón final un licorcito en el otro bar del pueblo, apenas a unos metros de la casa por lo que la pereza no forma parte de este viaje. Hemos tenido la suerte de coincidir con una fiesta muy interesante, la fiesta de la capa, recomendable a todos. Como allí el tiempo parece que cunde más pues aprovechamos y visitamos Segovia.,que en cuanto te montas en el coche y vas comentando lo bien que está la casa, el pueblo, Peña Mora, etc…ya te has plantado en Segovia!. Después cena popular, desayuno, entrega de la capa.....te hacen sentir como uno más de allí. Mi máximo agradecimiento a MJesús y todo el mundo que conocimos. volveremos!