En el interior de Lérida se esconde un paraíso de campos de cereales, bosques de pinos y encinas. Capaz de hacernos sentir fuera del mundo, esta comarca nos traslada a un mundo donde el ruido y el estrés no tienen cabida. Podremos montar a caballo, realizar rutas de senderismo o en bicicleta, o simplemente disfrutar del sonido y la tranquilidad que nos brindan sus campos.
En Cervera, su capital, las visitas a la Plaza Mayor porticada, a la iglesia de Santa María, o a la iglesia de San Pedro el Grande, son obligadas para los que disfrutamos del arte arquitectónico más especial.
La variada oferta de turismo rural nos invita a pasar unos días tranquilos, en un lugar ideal para “recargar pilas”.