Donde el Luna y el Omaña se estrechan la mano, nace el Órbigo. Entre León y Astorga, un verde corredor sembrado de sotos, donde el chopo y aliso tejen sus frescas riberas. Paraíso truchero, bullendo en sus aguas para disfrute y gozo de pescadores. En sus orillas se ofrecen al visitante relajantes senderos, para ser paseados y vividos.
Poblaciones como Hospital de Órbigo con su puente del Paso Honroso, Benavides con su “Mercado de los Jueves, 700 años le contemplan”, Carrizo de la Ribera con su monasterio y su Virgen del Villar, los magníficos campos de lúpulo, alma de futuras cervezas. Lugares donde encontrarse con la historia y la naturaleza.
Su oferta de casas rurales nos permitirá vivir unos días al calor de sus gentes, dando cuenta de su plato estrella, la inigualable sopa de trucha. Emociones difíciles de olvidar en una comarca de ensueño.