Cuando atardece, el rojo de las Médulas se funde con el azul cálido y rosado de las nubes, y comienza la magia. Nos encontramos minutos más tarde con las siluetas recortadas de esta antigua mina, que nos da su particular bienvenida al Bierzo. Enclavada en la provincia de León, esta comarca nos abrirá sus brazos como si de amigos se tratase.
Paseando por las calles de sus pueblos respiraremos historia y amabilidad, y nos asombraremos de ese habla tan particular entre el gallego y el leonés que aún se escucha entre sus gentes. Podremos disfrutar de agradables rutas de senderismo entre sus valles, mientras el agua del río Sil nos invita a refrescarnos.
Y al final del día, al calor del fuego, disfrutaremos en una de sus múltiples casas rurales de un delicioso botillo, regado con uno de sus vinos de denominación de origen, y de postre unas ricas cerezas autóctonas. Venir al Bierzo es sinónimo de disfrutar.