La verdad era que no sabiamos dónde íbamos a meternos. Pero la experiencia ha sido muy grata. La dueña de la casa, Pilar, muy amable; nos apareció con leche, zumo, pastel y unas magdalenas que estaban exquisitas. La casa es muy bonita, con calefacción en toda ella, decorada con buen gusto y todo muy nuevo. Las camas estupendas, dormimos como en casa. Lo mejor, el hogar de leña y la barbacoa de fuera. El paisaje está bien, te da la oportunidad de subir hasta lo alto de los montes por pistas forestales, que permiten el paso de un turismo, en nuestro caso, con cuatro personas. En general, muy muy buen fin de semana. Gracias Pilar. Nos veremos.