Mi esposa y yo disfrutamos unos maravillosos días en esta preciosa casa. Durante el día se oían los pájaros y durante la noche los grillos.¡ Qué paz ! El entorno, precioso y curioso; parecía que estabas en el mercado: encontrabas manzanos, perales, madroños, zarzamoras, castaños, avellanos, vides de uva blanca y negra, higueras ... una pasada. Los dueños, un encanto y las viandas con las que te obsequian, buenísimas. Los detalles de la casa, increíbles : rutas e información de los alrededores, un patio con barbacoa genial, bien equipada, cómoda, muy linda... bueno, podría decir un montón de cosas buenas y bonitas y no acabar. Los vecinos del pueblo, como si fueran de toda la vida. Con gusto volveríamos, pero no hemos podido juntar más días. Si os gusta la tranquilidad, éste es el lugar ideal.