La verdad es que cuando reservé la casa no había odio hablar de cuenca para nada, así que fuí con un poco de miedo por si nos podíamos aburrir, pero nada más llegar me dí cuenta, que el aburrimiento allí no cabía, tan solo la paz, el descanso, el desconectar de todo y sobre todo el sol.
El recibimiento por parte de Concha fué muy gracioso, porque me confundió con una del pueblo. Enseguida nos ayudó a subir las maletas a la casa, nos enseño todo y nos dió ideas de lo que podiamos hacer en esos días. Su hermana Charo también es muy atenta y nos amenizó algunos momentos.
Al de dos días, nos encontramos con Ricardo, también encantador, como todo lo que había en aquel pueblo. También nos dió ideas de que hacer y de que ver. Ah Ricardo¡ lo mejor el salto del agua verdad? Impresionante.
La verdad es que yo no entendía cuando la gente dice: ¡Me he enamorado de tal pueblo¡ Ahora si que lo entiendo. Yo creo que también me enamoré un poquito. La verdad es que ya se lo comenté a Ricardo que muchas veces hacemos viajes buscando el paraiso, y no nos damos cuenta de que en un pequeño pueblo de cuenca en medio de la nada tambien puede estar nuestro pequeño paraiso. Aquel rinconcito en la peña....Que suerte tienes ricardo....
De la casa no se puede decir nada porque todo es genial y con mucho gusto y sobre todo con mucho cariño, que al final es lo que cuenta, y es lo que al final se valora más, ya que de eso no se suele ver mucho en el día a día.
Recomiendo este alojamiento a cualquier persona que necesite relajarse, desconectar y ser un poco más feliz durante unos días, ah¡ y sobre todo sol y más sol, que de eso si que tengo muy poquito.
Un beso para Ricardo, Charo y Concha, de parte de Helga
PD: Espero poder volver