Siendo egoista, y tras muchos años de búsqueda de un conquense vocacional como soy yo, me reservaría comentar que hemos encontrado un lugar privilegiado en el corazón de la serranía de cuenca, con un establecimiento que armoniza con ese alta calificación. Pero la boca "me pierde" y diré, sencillamente, que es extraordinaria la casa, en un entorno extraordinario, con una atención inigualable por parte de Hortensia y Miguel (¡Ah esas noches de verano en el porche trasero de la casa, hablando de grupos musicales legendarios a la vera de un buen ron añejo!). Da igual la fecha en que se visite, siempre resulte sugestivo. La última vez con sorprendente nevada el día de difuntos de 2008, lo que nos permitió disfrutar de la chimenea de la habitación del Lilo, no sin la ayuda inestimable para su encendido de Miguel ... ja, ja. Por supuesto, somos fieles a ese lugar, donde se remansa el espíritu, y del que ya gozamos de maravillosos recuerdos