Un enclave estratégicamente situado para movernos por el Valle de Ambroz y sus alrededores, a 20 minutos de Plasencia por autovia, a tres cuartos de hora de la Vera y Monfragüe, y cerca de las Hurdes y Sierra de Gata. Añadimos el alojamiento en una casa preciosa, cuidada hasta el último detalle. Y como colofón, los dueños y perfectos anfitriones, Sonia y Manuel, que abandonaron la urbe para realizar su sueño, y a tenor de todos los comentarios aquí publicados, lo están consiguiendo: quien siembra, recoge. Ciertamente, nos han hecho sentir como en casa. Se nota que han viajado mucho y saben bien lo que el viajero exigente (y nosotros lo somos) quiere. Los desayunos estupendos, la sorpresa el domingo por la mañana, un detalle impagable. Sus dos princesitas, Irene y Jimena, encantadoras (Sara y Silvia les mandan un beso). Nosotros íbamos en tropel 7 adultos y 6 niños, ocupamos e invadimos toda la casa, y la atención recibida fue exquisita, siempre en su justo punto. Si tuviera un jardín, La Esencia sería un paraíso. De todos modos, es el mejor hotel rural donde hemos estado. Un lugar maravilloso donde alojarse para conocer el norte de Extremadura y el sur de Salamanca. Volveremos y lo recomendaremos, sin duda