Estuvimos con amigos y no podríamos haber hecho una mejor elección.
Llegar allí es de por sí una excursión en sí misma: admirar la naturaleza, descubrir un pueblo tan pequeño, entrar a la casa.
El dueño, Rafa, es realmente muy amable. Nos recibió como a amigos y nos hizo sentir directamente en casa. Se mostró paciente y servicial, y contestó todas nuestras preguntas.
La casa es realmente estupenda, cómoda y muy bien puesta, con mucho gusto y atención a los detalles. Las camas son muy buenas, y dormir allí, con tanto silencio, se tranforma en un verdadero lujo. Y además, cada habitación tenía su baño completo propio, una ventaja extra que todos valoramos mucho.
La cocina está totalmente equipada; el salón grande, con chimenea!, ideal para que todos disfrutasen de un \\\'rincón\\\' propio, luego de volver cansados de las excursiones.
Los alrededores son muy atractivos, especialmente el cañón del Ebro nos impresinó a todos. Rafa nos explicó como llegar y como aprovechar al máximo el paseo.
En fin, que no creo que podamos olvidar nuestra estancia allí. Fue una de esas contadas veces en las que todo fue perfecto: la casa, el anfitrión, los alrededores. Os la recomendamos a todos, 100%!