Somos una familia con un niño de 4 años que hemos pasado el puente de los santos en Pisón de Fondón. No conocíamos la zona y la verdad es que han sido unos días estupendos. La tranquilidad de Villandás es perfecta para desconectar, hasta el punto que hay poquísima cobertura Movistar y nula de Orange. La casa está genial, bien equipada, cuidada y con detalles. La zona es increíble, el paisaje asturiano en su esplendor y la amabilidad de las gentes, hacen que dejes el frenético ritmo de la ciudad y disfrutes del momento, sin más. Está muy bien situada, cerca y lejos al mismo tiempo. Ideal para ir con bicicletas o para hacer trekking. Y en tiempo de castañas, ya para qué pedir más.
La propietaria Carmen, de trato inmejorable, nos había preparado la chimenea y la calefacción. Nos recomendó lugares y todo fueron facilidades. Estando presente cuando la necesitamos, a pesar del catarro. ¡Muchas gracias por todo! Lo único, hay que revisar la situación del GPS, porque los 92" W no pueden ser ;-)
Una experiencia para repetir, quizá con un poco más de tiempo.