Necesitabamos descansar y mucha tranquilidad y vaya si lo conseguimos. El sitio es un vergel, un oasis, tanto es así que no nos apetecía salir ni a comer fuera y esa fué otra sorpresa, la mano de la propietaria en la cocina fué la guinda que os aseguro me hará repetir. Muchas gracias por vuestra hospitalidad, amabilidad y seguid así, nunca os faltarán clientes ni amigos.