Me gustaría que quién lea esta opinión le pueda trasmitir la paz, felicidad y tranquilidad que sentimos cuando estuvimos en San Valentín en las preciosas casitas de madera, todo fue maravilloso, cuando llegamos fuimos recibidos por Dana que nos estaba esperando con una gran sonrisa y amabilidad, Jose nos acompaño a nuestra casita con una parcela para nosotros, la casita espectacular, muy acogedora y con una decoración con mucho gusto.
Luego tuvimos la gran cena de San Valentín, con su gran cocinero Jose, y atendida por la encantadora Dana, cenamos de maravilla todo estaba riquisimo, fue increible del 1 al 10 se merece un 11. Nos lo pasamos super bien el fin de semana que estuvimos, nos dio muchisima pena el venirnos el lunes por la mañana pero nos quedamos en nuestra mente con el precioso paisaje, el olor de la chimenea encendida y la amistad de Dana y Jose.
Un fuerte abrazo de Silvia y Abel.